Estudio de arquitectura Etxeberria

La etiqueta energética de las viviendas entró el 1 de Junio de 2013 en vigor en medio de la confusión

01/06/2013

Desde el 1 de Junio, los propietarios de pisos a la venta o en alquiler están obligados a incluir la denominada etiqueta energética en la información que faciliten de los mismos. Esa certificación, exigible a raíz de una directiva europea, clasifica los edificios de la E a la G, de mayor a menor eficiencia energética, según el consumo de energía y las emisiones de CO2. También los edificios públicos de más de 250 metros cuadrados deberán exhibirla en un lugar visible.

La entrada en vigor de la nueva etiqueta, sin embargo, ha tenido lugar en medio de la mayor confusión, tanto en lo que respecta al sector inmobiliario como a los propietarios y usuarios, que albergan muchas dudas sobre su funcionamiento y el recelo a ante un posible gasto añadido.

El presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Álava (COAPI), José Ricardo Arce de Anitua, ha asegurado en declaraciones a EFE que no han recibido ninguna comunicación del Gobierno Vasco informando sobre las características de este nuevo documento. No obstante, afirma que desde las inmobiliarias están informando a los vendedores y arrendadores de la necesidad de contar con esta etiqueta, pero advierte de que los clientes se muestran reticentes por el coste que conlleva y porque no está clara la caducidad de la certificación. La validez máxima de la etiqueta será de diez años, pasados los cuales tendrá que ser renovada.

200 euros de media

Precisa que de media costará unos 200 euros. Muchos profesionales acreditados están acudiendo a las inmobiliarias para ofrecer sus servicios, dado que supone una oportunidad de negocio para ellos. No obstante, explica que son los propietarios los que tienen que contratar a los profesionales acreditados.

Las inmobiliarias, por su parte, tendrán que incluir en la información de los pisos que muestran en sus escaparates y sus páginas web las características energéticas de cada vivienda, lo que supondrá un gasto para el sector, según ha señalado el presidente de COAPI. Arce de Anitua estima que la mayoría de los pisos a la venta necesitarán mejoras, porque casi todos tienen más de cuarenta años.

Fuentes del Gobierno Vasco, por su parte, explican que «no hay un reglamento sancionador» para quienes incumplan esta ley básica, por lo que de momento no conllevará multas, para consuelo de los propietarios. Aclaran que lo que promueve esta normativa, que es de ámbito estatal, es «reconocer el derecho del comprador o del inquilino a exigir un certificado energético», más que perseguir a los propietarios bajo amenaza de multas.

Profesionales

Las mismas fuentes recomiendan a vendedores y arrendadores que, antes de contratar a un profesional (arquitectos o ingenieros, tanto superiores como técnicos) para que les expida la etiqueta energética, contrasten varios presupuestos puesto que los precios de esta documentación no están regulados ni tasados de antemano y pueden oscilar.

En términos generales, según advierte la consultora Lowendalmasa, el 60% de los edificios españoles se ha construido «sin tener en cuenta ninguna normativa mínima de eficiencia energética. Asimismo, destaca que el 90% de los españoles desconoce «el alcance real» del nuevo certificado.

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